Aguas con debatir en aguas profundas. Por Santiago I Flores
Escribo después de debatir conmigo mismo mis mexicanas inquietudes. En Estados Unidos, Hillary y Obama debaten desde hace meses para convencer a los miembros del Partido Demócrata, a los indecisos, y de pasada al resto del mundo. Me aterra que el debate petrolero (¿?) iniciado desordenadamente de unos meses a la fecha no vaya más allá de un “debate” entre sordos soberbios. Mi desconfianza históricamente aprendida me dice que el éxito dependerá de que se aclare más pronto que tarde lo que es obligación ética alcanzar como resultado del debate. También es condición sine qua non que haya secuencia y nivel de los temas a discutir, digamos estrategia energética nacional, comercialización de petroquímicos/petróleo crudo, o exploración y producción hasta su agotamiento viable de yacimientos en aguas que hacen olas, en las que están debajo de las someras, y de las profundas. Para que el debate fructifique es indispensable que se entienda lo que se escucha, y se contraste con los conocimientos previos, aumentándolos, enriqueciéndolos o modificándolos. Si no se entiende o no se aprende, el debate es estéril. Se deberá debatir hasta que se alcance lo deseado, incluyendo un mínimo indispensable de aprendizaje.
Nota completa en La Jornada
Nota completa en La Jornada
Etiquetas: calderón, debate, pemex, petróleo, privatización, reforma energética

Links to this post:
Crear un enlace
<< Home